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Alimentos sin, funcionales y ecológicos reclaman mayor espacio

por Levantex

Bajo los conceptos de natural y saludable que demanda el consumidor

Las tendencias “light”, superadas y ya en declive, han dado paso a un concepto de nutrición saludable -calificada desde ciertos foros como “positiva”- unida a los drivers “natural” (vinculado a lo orgánico, ecológico, biológico…) y “saludable” (ligado a los alimentos free o sin…). Dos conceptos a los que habría que añadir también el de los “alicamentos” (o alimentos funcionales). Conceptos además no estancos, no cerrados, sino con vasos comunicantes como es el caso de los alimentos Ecológicos Sin Gluten.

Al 70% de los consumidores españoles le preocupa que existan azúcares, sales y grasas en la composición de los alimentos

Tendencias todas ellas que vienen a cubrir las demandas, entre otros, de los dos targets con mayor potencial de crecimiento a corto y medio plazo: los millennials –con sus particularidades, como son la “ansiedad”, el gusto por lo premium, la sensibilidad por la ética y lo sostenible o su “infidelidad”- y los seniors –un segmento al que se le supone un alto poder adquisitivo, con un elevado potencial de crecimiento en el número de sus integrantes, una elevada atracción por recuperar sabores “perdidos”, la obligación por cuidar su salud y su “fidelidad”-.

Cuida tu salud, cuida tu salud, cuida tu salud… un mantra que suena a todas horas del día y que ha calado en los consumidores españoles: la preocupación por su salud es ya la principal motivación para cambiar su alimentación. De acuerdo con el estudio “La Alimentación Sostenible en España” -elaborado por IPSOS para la Fundación Daniel & Nina Carasso-, que analiza las costumbres y preocupaciones de los españoles en torno a la alimentación, la preocupación por la salud, con un 61%, es el principal motivo que alegamos para tomar la decisión de llevar a cabo ese cambio de hábitos. La segunda motivación más importante es la pérdida de sabor de los alimentos (35%) y la tercera los efectos medioambientales derivados del actual sistema alimentario (24%).

La composición de los productos es uno de los factores que más preocupa a los españoles y que hace que desechen consumir ciertos alimentos, según del mencionado informe de IPSOS. El porcentaje de azúcares, sales y grasas (70%), la presencia de aditivos como conservantes y colorantes (61%) o pesticidas (60%) son los componentes que más frenan la compra. Y pese a que más del 70% de los encuestados afirmaba confiar en las etiquetas y certificados de calidad, ambientales o éticos que aparecen en los envases de los alimentos que consumen habitualmente, una amplia mayoría opina que ese etiquetado carece de información suficiente especialmente en lo referente a su impacto medioambiental (87%), social (81%) y, de nuevo, sobre la salud (79%).

En un 25% de hogares algún miembro sufre alguna alergia o intolerancia

Estos elevados porcentajes de preocupación por la salud, que podrían incluso llevar a pensar en posibles síndromes de hipocondría, tienen fundamentos reales. Según el informe internacional “Consumidor sensitivo” realizado por Nielsen en los primeros meses de 2016 –en el que participaron de forma online 30.000 consumidores de 63 países de Asia-Pacífico, Europa, América Latina, Oriente Medio, África y América del Norte-, en uno de cada cuatro hogares algún miembro sufre alergia o intolerancia a algún alimento o ingrediente, mientras que en uno de cada tres se sigue una dieta que restringe o evita el consumo de algún producto.

En el caso de las alergias e intolerancias, de acuerdo con el informe, la más común es la lactosa, ya que en uno de cada diez hogares hay algún miembro que no la tolera, mientras que en un 5% existe un problema similar con el gluten, los frutos secos o el marisco. No obstante, los cambios en la dieta, apunta el informe de Nielsen, no tienen por qué estar asociados a una prescripción médica o a un problema de salud, “sino que en ocasiones es la propia persona la que por voluntad propia restringe o elimina de su dieta determinados productos. En este sentido, uno de cada tres hogares actúa de esta manera en España, siendo de todos ellos una dieta baja en grasas (18%) la más común, seguida de las dietas bajas en azúcar (12%), bajas en sodio (7%) y sin lactosa (6%)”.

Si bien el caso del gluten su eliminación de la dieta es obligada por prescripción médica, en la limitación en la ingesta de lactosa un 42% de los consumidores la evitan en su dieta por elección propia. Según el director general de Nielsen Iberia, Gustavo Núñez, “más allá de cuestiones médicas, los consumidores están cada vez más concienciados con su salud y, de hecho, todos los productos que percibe como saludables y que les ayudan a cuidarse están teniendo muy buen comportamiento. Y esto es precisamente un nicho de mercado muy propicio para la innovación. Un producto innovador tiene que cubrir necesidades no satisfechas y hay mucho margen de crecimiento cuando en una tercera parte de los hogares, por ejemplo, se sigue algún tipo de dieta especial que hay que ayudar a cubrir”.

Entre las principales tendencias en food & drink

Alimentación y salud, como venimos exponiendo, van cada vez más de la mano, creciendo en importancia los productos sin azúcares añadidos, sin conservantes, sin aditivos, sin gluten… De ahí que entre las principales tendencias en food & drink que apuntan diferentes expertos, centros de investigación y consultoras especializadas se encuentren las fórmulas vegetarianas y veganas, los productos free (libres de gluten, de azúcar, de lactosa, de conservantes, de aditivos, etc.) o los productos orgánicos y sostenibles (diferentes consultoras pronostican que las ventas de productos ecológicos en Europa Occidental y Estados Unidos se multiplicarán por tres hasta alcanzar el año 2025), entre otras.

En este sentido, el llamado “boom de lo saludable” se traduce, según la consultora Mintel en su estudio Food & Drink Trends 2017, en una mayor demanda de productos sin o ecológicos, incluso en categorías menos habituales como los productos de limpieza o higiene. Hace unos meses, Mintel destacaba cómo las referencias sin gluten habían pasado de 280 a 1.500 en la distribución global en solo 4 años, con unos crecimientos anuales de doble e, incluso, triple dígito.

En uno de cada diez hogares hay algún miembro con intolerancia a la lactosa, mientras que en un 5% existe un problema similar con el gluten, los frutos secos o el marisco

A un nivel más local, la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) apuntaba recientemente las nueve tendencias de consumo que marcarán el presente año 2017, entre las que destacaba “la demanda de productos saludables, de calidad y a buen precio; el auge de los productos para vegetarianos y veganos; y los productos específicos para cada necesidad, como los antialérgicos”.

Esta “ebullción por lo saludable” tuvo un punto de encuentro con ocasión de la celebración de Free From/Functional Food Expo 2017 en Barcelona, un evento que cobra cada año (esta ha sido su quinta edición) una mayor importancia dentro del calendario del sector de alimentos y bebidas. Un punto de encuentro en el productores de alimentos específicos sin gluten, por ejemplo, se dan a conocer en nuestro país, pueden acceder a vías de comercialización y así abrir el abanico de posibilidades para las personas celíacas. En esta ocasión, más de 300 expositores de 25 nacionalidades distintas mostraron productos de diversas categorías como superalimentos, proteínas vegetales, snacks y horneados, productos sin lactosa, sin gluten, pastelería y dulces sin azúcar, quesos y embutidos veganos, pasta sin huevo o soja.

Tendencia ecofriendly

Salud, sabor y conciencia ecológica. Estas son las tres razones por las que los consumidores españoles gastan al año del orden de 1.500 millones de euros en la compra de productos orgánicos, biológicos o ecológicos, con un ritmo de crecimiento estimado del 24% anual, según el último estudio sobre el sector publicado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama). Si bien su evolución es importante, y su potencial aún mayor, todavía hay determinadas cuestiones que frenan un desarrollo más rápido. Entre ellas, según el Informe sobre el Sector Ecológico en España realizado por la consultora EcoLogical, los consumidores señalan dos principalmente: el diferencial todavía existente en el precio con sus homónimos convencionales, y su contenida penetración en los lineales de la distribución moderna (algo que, como veremos más adelante, comienza a cambiar).

Carrefour, que celebra el 15 aniversario de la implantación allá por el año 2002 de su marca Carrefour BIO, acaba de elaborar un estudio en colaboración con GFK que concluye que “casi la mitad de los hogares españoles (el 47,2%) incluye algún producto BIO en su cesta de la compra, y el 39,8% afirma haber adquirido más artículos de estas características en el último año”. Datos que confirman la “explosión” del mundo ECO y que se apoyan, sobre todo, en los consumidores menores de 30 años cabezas de familia (un 62% adquieren estos productos) y los miembros de hogares con personas que padecen alguna intolerancia alimentaria (61,1%). Los que más se resisten, por ahora, son los mayores de 65 años, ya que “solo” un 36% los incorporan a su cesta de la compra.

De acuerdo con las conclusiones del estudio, la motivación principal para comprar productos BIO es la salud: un 68,8% de los españoles considera que los alimentos ecológicos son importantes para llevar a cabo una dieta saludable. Además, un 25,4% menciona como causa para su consumo la falta de aditivos, pesticidas, etc., y otro 19,2% apunta a la calidad de los mismos.

La categoría que más ventas en valor acumuló en el TAM abril de 2017, según datos facilitados por IRI, de productos ecológicos fue la de alimentación seca, con 94,1 millones de euros para un volumen de 12.401,2 toneladas, lo que supone un incremento en valor del 18,4% (para una cuota sobre el total del 42,4%) y del 14,5% en volumen (y una cuota del 14,3%). En volumen, la categoría que más ventas recogió fue la de lácteos, derivados y quesos con 25.560,3 toneladas (+9,1%, el 29,4% del volumen de ventas total), con un valor de 63,5 millones de euros (+11%, el 28,6% del total). La categoría de bebidas, por su parte, fue la que registró avances más importantes, con un 45,2% en volumen (hasta las 13,389,1 toneladas) y un 30,3% en valor (21,2 millones de euros).

Si bien es verdad que el consumo está creciendo gracias al descenso en el diferencial de los precios y a que su mayor presencia en los lineales hace más sencilla su compra (España ocupa actualmente el noveno puesto en la lista mundial de consumo de productos ecológicos), también es cierto que todavía faltan elaboradores. Según el informe “El mundo de la Agricultura Ecológica 2017” elaborado por el FiBL, uno de los centros de investigación sobre agricultura biológica más importantes del mundo, aunque España está a la cabeza en producción y el número de elaboradores no para de crecer, seguimos sin ser líderes en la industria de transformación alimentaria (a la cabeza están Italia, Alemania y Francia). De acuerdo con el último Informe Agricultura Ecológica, Estadísticas elaborado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama), en 2015 operaban un total de 3.492 empresas elaboradoras/transformadoras en actividades industriales de producción ecológica, un 27,1% más que en 2010.

Publicado por : Aral, revista del gran consumo

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